27 Mayo 2012
Cuadernos. Solo alguien sin alma puede pasar por Tokio sin volver con papel en la mano. Toma entrada condescendiente. Pero para conocer la ciudad hay que entrar en Ito Ya y ver a personas de todas las edades eligiendo tarjetas, cuadernos y muchos objetos no identificables. Todas en silencio, todas moviéndose con calma, todas haciéndome sentir una bruta.

Mascarillas: Monodosis, en paquetes de 28 ( sobran dos días del mes?), de ácido hialurónico, de colágeno, de muchas cosas más que no quiero saber…Mascarillas. Las mascarillas son las castañas asadas de los tokiotas, las venden en cada esquina. El formato es siempre el mismo: son un tissue húmedo que se extiende sobre la cara a lo Hannibal Lecter y se deja actuar durante 20 minutos.

Horquillas. Hemos inventado Internet pero no hemos logrado nada que mejore este invento. Una horquilla puede ser la garante de nuestra seguridad capilar. Estas, en su estuchito de plástico y compradas en Daiso, me conmovieron.

Guantes de taxista. En Tokio los taxistas usan guantes blancos y no llevan la radio puesta y el coche huele a limpio y no dan rodeos. Estos guantes (sugerencia the Cristina Mitre) van a servirme para tratamiento hidratante intensivo en las manos. Me pondré mucha crema en ellas y luego los guantes. ¿Sexy? No mucho, pero usaré los guantes cuando nadie me vea y reapareceré en sociedad con las manos muy suaves.

Gamuzas limpia gafas: Otro objeto conmovedor y hermosamente absurdo. Hay que ser un pueblo delicado para elegir estos tres colores y formar con ellos un trío de humildes gamuzas.

Camisa blanca: la enésima camisa blanca de mi esperanza. Tampoco se ha inventado aún una prenda de vestir que mejore esta.

!--EndFragment-->!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->!--StartFragment-->
servido por chicalistas
6 comentarios
compártelo
23 Mayo 2012
...por si se retrasa la maleta.

Porque no siempre estamos en un hotel Mandarin Oriental que te ofrezca preciosa caja negra con un kit de supervivencia cuando esto ocurre y te ves, en un país extraño, solo y solo ( esas tildes de antes...) con un bolso al hombro.
- Las madres, a grandes rasgos, suelen tener razón. Cuando dicen: "lleva ropa interior a mano" despliegan un sentido común atávico. Da pereza, pero se agradece. ¿Quién quiere ir a comprarla a las 9 de la noche, por ejemplo, en Frankfurt y en Febrero? No pesa. Desamparados y sin ropa sí, con sensación de suciedad, no.
- Touch Eclat. El cepillo de dientes es necesario, pero el Touch Eclat lo cambia todo. Que una maleta llegue 9 horas tarde se lleva mejor si cuando te miras al espejo, ves algo correcto. E iluminado. Desamparadas y sin ropa sí, mortecinas, no.
- Si el vuelo es de vuelta, no hay que olvidar las llaves de casa. Hay un amplio anecdotario de personas que tuvieron que buscar hotel en su propia ciudad por haber dejado las llaves en la maleta principal. Desamparados y sin ropa sí, con cara de tontos, no.
- Cargadores. Abultan pero te salvarán esas horas de incertidumbre hasta que la maleta se recupera. Desamparados y sin ropa sí, desconectados, no.
- Miopes: las gafas tienen que ir siempre con vosotros, con nosotros. Y el estuche de lentillas, y el líquido. Esto nos permite la supervivencia. Desamparados y sin ropa sí, limitados, no.
- Cualquier gadget al que consideres tu amigo. Nunca los factures. Nunca. Es una orden. El portátil siempre va con uno. Desamparados y sin ropa sí, bobos, no.
Y sí, claro, la Visa, el dentrífico, el desodorante, el móvil, los caramelos de menta, la libreta y el bolígrafo, el microneceser, la novela....Pero eso ya lo sabemos.
servido por chicalistas
1 comentario
compártelo
23 Abril 2012
Hay sabores que se aman o se odian. Adivinad a qué bando pertenezco con todos estos:

1. Dátiles: Son feos, amorfos e hipercalóricos. Lo tienen todo para ser despreciados. Pero un dátil es una maravilla de la Naturaleza. Como dátiles cada día, como un mono. Son parte de uno de los secretos mejor guardados de este país: la procedencia de mis reservas de energía. Engordan y mucho, pero sus calorías son calorías-joya, no calorías- bisutería.
2. Mojama: después de décadas de ostracismo, comienza a popularizarse. Otro alimento feo y amorfo. En épocas de tibieza en la que se rechazan los extremos, la mojama es extrema.
3. Alcachofas: se dice, se cuenta, se rumorea, que hay gente a la que no le gustan. No me lo acabo de creer. El sabor de las alcachofas es inexplicable, alcachofiano.
4. Anchoas: sufren de lo mismo que la mojama: del rechazo a los límites. La anchoa es alimento límite y como todos los que me gustan carece de fotogenia.
5. Cilantro: sí, sí hasta la saturación. Sí en sopas, sí sobre el pollo, sí en platos de cuchara, sí en sandwiches. Sí porque me recuerda a mi infancia y sí a todos los países en los que se come cilantro. A todos viajaría y a muchos viajo. Air Cilantro ya.
6. Arroz con leche: como tantas personas, directores de cine, diseñadores de moda, escritores...es capaz de lo mejor y lo peor. Si es lo mejor, es un postre enorme. De nuevo, parte de mi infancia y, por tanto, de mis obsesiones.
7. Ostras: El clásico alimento polémico. Yo, que me he envenenado con una ostra, podría vivir a base de ostras. Esto da pistas de mi carácter.
servido por chicalistas
1 comentario
compártelo
24 Marzo 2012
1. Cerámica de Triana + muebles reciclados + New Yorker.

2. Mesa art-deco con muchos rasguños + esfera de Casa Barragán conmigo reflejada+ fotografía tristísima de Schommer.

3. Naranjas deliciosas+ prensa categoría para-leer-durante-el-desayuno.

4. Tabla de cortar extralarge + fotografía de Ouka Lele.

5. Lo sagrado apoyado sobre lo profano.

6. Alexander McQueen + mesa que habría gustado a Schiaparelli. Y a McQueen.

servido por chicalistas
sin comentarios
compártelo
16 Febrero 2012
1. El convento de Notre Dame de Haut (Renzo Piano). Ronchamp. Francia. Cuando propusieron a este arquitecto italiano la ampliación de la capilla de Ronchamp de Le Corbusier dijo que no. La Fondation Le Corbusier también dijo que no, que qué era eso de construir algo tan cerca. Todo estaba en contra, pero allí estaba la Hermana Brigitte de Singly, que encandiló a todos. "Con clientes como ella, qué mas puedo decir..No puedo ayudar con oraciones, pero sí con silencio y alegría", dijo el arquitecto, el agnóstico arquitecto.
2. Monasterio de Novy Dvur (John Pawson).República Checa. Medievo meets Minimalismo. Fogueado en tiendas y casas algo inhabitables, Pawson se luce aquí. No solo no es una mezcla explosiva sino que tiene todo el sentido. Austeridad estilizada para los (afortunados) cistercienses.

3. Capilla y Convento de la Capuchinas Sacramentarias (Luis Barragán). Mexico DF. Un "acto sublime de la imaginación poética" del enorme Barragán, según palabras de Pritzker, no mías. La espiritualidad puede y debe ser alegre.

4. Capilla de Fraumünster (Zurich). Chagall llena las vidrieras de esta iglesia, triste, como tantas otras, de gente volando, de sonrisas, música y vida.

5. Casa de Retiro Espiritual (Emilio Ambasz). Sevilla. Mítico. Nota mental: ir cuanto antes.

servido por chicalistas
1 comentario
compártelo
29 Enero 2012

1. Preparar café. No me lo pidáis nunca. Si lo ofrezco será un acto de amor o producto de un desarreglo astral. Os diré dónde están las tazas, que elijáis Livanto o Rosabaya y cómo calentar la leche y me quedaré mirando mientras asumo mi neurosis. Os invitaré en la calle al frapuccino más caro, os cambiaré un café en mi casa por un plato de pasta, pero no me pidáis que prepare café. Eso no.
2. Lavarme el pelo. Como el café, me encanta que me lo hagan pero no soporto hacerlo. En la peluquería mis funciones vitales se reducen a lo justo para seguir viva del placer que me producen las manos sobre mi cabeza. En casa me resulta una tortura: el tiempo requerido, la combinación correcta de productos, la certeza de que no voy a acertar con ella. Por algo, cuando vi la escena de Memorias de África en la que Robert Redford lava el pelo de Meryl Streep, me quedé atrapada. No me he recuperado. Eso es vida.
3. Los viajes que empiezan antes de las 8 de la mañana y los que terminan después de medianoche. No a los vuelos que exigen madrugar de manera obscena. Tienen que tener escrito en la tarjeta de embarque: JFK, Narita, CDG, Menara o, motivos que lo justifiquen. No a los aves canallas en los que todo el mundo va dormido.

4. Llegar tarde. No hay más que hablar.
5. No poder dormir cuando tengo sueño. Cuando era pequeña, muy pequeña, alguien me preguntó cuáles serían mis clásicos tres deseos. Uno era “poder dormir cuando tuviera sueño”. Lo mantengo. Los otros dos han cambiado.
6. Ir con prisas. Uno de los estándares con los que mido “mi” calidad de vida es que siempre me sobre algo de tiempo en todo lo que hago. No soporto elegir la ropa con descontrol, despertarme y tener levantarme, desayunar sin leer, los taxis pillados con ansiedad. Y pertenezco a la tribu de los nerviosos, algo que no me preocupa porque, como estoy leyendo en Lettre à Yves, de Pierre Bergé que a su vez citaba a Proust: es “esa gran familia magnífica y lamentable que es la sal de la tierra.”
!--EndFragment-->!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->!--StartFragment-->
servido por chicalistas
2 comentarios
compártelo
28 Diciembre 2011
La sobreexposición online: No era suficiente con los blogs, con twitter y con FB. Este año ha sido el más egocéntrico de mi vida. Tumblr era casi un clásico cuando una tarde, en la playa, aún con arena entre los dedos de los pies, decidí comenzar uno. Se llamaría Chicalista Duerme y sería un (pretencioso) spin off de Chicalista. Luego llegaría Pinterest, tan bonito. Y cómo resistirse a ese postureo online, a ese masaje continuo del ego propio y ajeno…
El teléfono fijo: ya estaba, pero este año ha sido el de su consolidación. Las llamadas importantes se hacen de fijo a fijo, en la cama y mirando el techo, sentada en la terraza. Como mucho mientras pelas zanahorias. El fijo promueve charlas lentas, de personas mayores. Ha nacido una nueva categoría de personas: la que tiene tu fijo. Ese número que empieza por 9 lo tienen, o personas desconocidas, o las que mejor te conocen. El móvil no es para hablar, es para quedar.
El gen de microempresaria. Surgió a raíz del 15 M y algunos meses después va a cobrar forma. Toca hacerse la misteriosa y no contar mucho. Ayuda tener cerca a gente como @limalimon y ser testigo del empuje y las buenas ideas de Micaela y su @_SrPerro. Que nadie se atreva a aplastarnos la energía.
Las ganas de protestar. Yo, que no levanto la voz, que no confronto, que me pongo a comprender y lo comprendo todo, me eché a las calles el 15M y los días posteriores. También otras tardes de verano. A veces sola, a veces acompañada, siempre emocionada.
Nuevos destinos: Este ha sido el año de Río de Janeiro, Isla de Pascua y los Emiratos, también un año de países repetidos, de hoteles que me han hecho hiperventilar y de muchas ( y deshidratadas) horas de avión. Pero el mejor destino del mundo sigue siendo mi habitación.
!--EndFragment-->!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->!--StartFragment-->
servido por chicalistas
5 comentarios
compártelo
18 Diciembre 2011

1. El IPhone. Sí, con lo early adopter que soy en otros productos por ejemplo, cepillos de dientes, qué lenta soy en tecnología. Pero como también soy excesiva, en menos de cuatro meses he tenido el iPhone 4 y el 4S. ¿ Qué puedo decir que no sepáis ni entendáis? Ayy (suspiro de enamorada)…
2. The West Wing. En la categoría “Series” también soy lenta. Hago caso a pocas personas y, dependiendo de los libros que tenga junto a la cama, le dedico más o menos tiempo. Pero este año ha sido mítico. Han llegado a mi vida el presidente Bartlet y sus chicos. He hecho un Master en liderazgo, gestión de equipos, manejo de crisis, comunicación institucional, utopía, guión…. El tiempo que he dedicado a The West Wing ha sido de emoción total. Entiendo por qué el idioma inglés tiene adjetivos como mindblowing y grondbreaking. Ellos hacen ficción que te revienta la cabeza y que rompe todos los cimientos.
3. Decir que no. Ha costado casi cuarenta años, pero al fin lo he conseguido. No a trabajos demasiado alimenticios, y aquí me acuerdo de Alejandro de la Sota y su “pues se come menos!”. No a viajes que no quieres hacer, gente a la que no quieres ver, fiestas a las que no quieres ir, teléfonos que no quieres marcar, palabras que no quieres decir. Un puñado de “No” sutiles, envueltos en excusas, elegantemente hipócritas. A su lado, los “Sí” son más “Sí”.
4. La quiropráctica. Ha llegado para quedarse. Los quiroprácticos en general y Gonzalo Vidal en particular están aquí para que mi espalda se comporte, para que no me de sustos, para que nada roce mi sistema nervioso y para reconfirmarme que todo está conectado.
5. Nuevas revistas. Me gustan en la cocina, en el baño, en los pies de la cama, dentro del bolso, en el bolsillo de la maleta. Este año he descubierto maravillas como The Gentlewoman o Little White Lies. La revista en papel cobra fuerza como fetiche. Por supuesto que no van a morir. Ya me encargaré yo, y otros muchos, de que no ocurra. Los que dicen eso no han estado nunca al borde de una piscina, comentando el Hola! con amigos, mientras el agua del pelo mojado cae sobre una foto de Carolina de Mónaco.
!--EndFragment-->!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->!--StartFragment-->
servido por chicalistas
sin comentarios
compártelo