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La Coctelera

Chica Lista

La vida es un caos y yo soy una chica ordenada. Por eso hago listas.

Categoría: Literatura

4 Enero 2011

Cinco regalos y autorregalos para leer

Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac (Entropía, 2008). Literatura de ninfas posmodernas. Abrumador derroche de teorías, referencias, influencias, bromas, exabruptos. Más información sobre la niña terrible de la literatura argentina en este artículo. Pero qué leídas son algunas blogueras...

Jardines de Paris de Fabrice Moireau y Jean-Pierre Le Dantec (Anaya Touring, 2009). Toda la colección es una maravilla, pero este libro es puro romanticismo. Te agarra de la mano y te sienta en un jardín de Paris sin que te des cuenta. Además, los jardines me calman, esa idea de intentar ordenar la Naturaleza, tan atolondrada ella.

The Fashion File de Janie Bryant (Apple, 2009). Comprado con la excusa de "qué bien me viene para mis clases del Master". Qué bien me viene a mí. Punto. La diseñadora de vestuario de Mad Men ha escrito este libro que esconde, bajo el fru-frú del cancán, arengas de auto-ayuda del estilo: "Only self-appreciation allowed",  "How to achieve bra bliss" o "Don´t be a comma, be an exclamation point". Pero me vendrá bien para el Master.

Backstage Dior de Roxanne Lewit (teNeues, 2009): Librazo. Fotazas. Enorme ejercicio de branding. La fotógrafa Roxanne Lewit celebra la fantasía y la artesanía que hay detrás de todo desfile de Alta Costura de Galliano para Dior. Detalle sentimental: uno de los textos está firmado por Valerie Steele, que participó en mi tesis y que me ha enseñado dos o tres cosas sobre moda.

Amor se escribe sin H de Enrique Jardiel Poncela (AHR, 1965). Fuera prejuicios: a morirse de risa con Jardiel. A reir en voz alta. Iba a comprar la edición de mis queridos Blackie Books pero en mi casa encontré una joya: una edición de 1965 firmada por mi padre. Pero¿cómo va a ser serio el amor, si se escribe sin H?

Tags: mad men, jardines, mad

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7 Octubre 2010

Diez razones por las que aplaudo, contentísima, el Nobel de Vargas Llosa

Porque han coincidido mi quiniela con el corazón y mi quiniela con la razón, la realidad y el deseo. Y no me acuerdo de la última vez que ocurrió!

 

Porque La Fiesta del Chivo fue el último libro de más de 300 páginas que leí de una sentada. Paré para comer.

 

Porque me gustan Perú, los escritores peruanos, la comida peruana y el acento peruano.

 

Porque una vez conocí a su hija Morgana, buena fotógrafa, y me gustaron ella y su nombre.

 

Porque su habilidad técnica siempre está al servicio de su habilidad narrativa. No veo los andamios de sus edificios.

 

Porque hoy he recordado algo. Cuando estudiaba Historia del Cine, Carlos Colón nos contaba que después de leer Madame Bovary no te apetecía leer más novelas de adúlteras aburridas, sino más novelas de Flaubert. Y después de ver El Padrino, no te apetecían más películas de mafiosos, sino de Coppola. Cuando leí La Fiesta del Chivo no quise leer más páginas de tiranos sanguinarios, sino de Vargas Llosa.

 

Porque en medio de una firma multitudinaria de libros tuvo la deferencia de detenerse a hablarme de Sevilla más tiempo del esperado. Y ahí está el libro, en casa, firmado.

 

Porque es un gran titulador.

 

Porque habla bien de Héctor Abad Faciolince, que ha escrito uno de los libros más hermosos que he leído en los últimos tiempos: El olvido que seremos.

 

Porque como ocurre con algunos escritores y con todos los amores, me gusta hasta cuando no me gusta.

 

Foto: Morgana Vargas LLosa

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26 Agosto 2010

Quince cosas que he hecho en un indolente pero productivo día de agosto

Salir a correr por el Templo de Debod mientras pienso que tengo que actualizar el blog.

Mirar las portadas de las revistas de la semana y descubrir cuánta información estéril tengo almacenada. Sé quién es Amanda Hearts sin que me lo explique el Hola!.

Envolverme con Eau Dynamisante, de Clarins, un olor feliz  que debería llenar las calles. Pensar que igual que alguien se inventó el término boyfriend pants, debería existir boyfriend perfum o girlfriend perfum, esos perfumes que se “roban” en cuartos de baño ajenos.

Escribir un reportaje para una de mis revistas sobre los mejores spas del mundo. Por el camino he elaborado mi top-five (futura lista).

Leer y estudiar sobre la época de la Secession vienesa para otro artículo de otra revista. De paso, recomendar el hotel Altstatt a unos amigos que van a Viena y recordar que estamos en el Año Mahler

Teclear “Gustav Mahler” en Spotify.

Pensar si cortarme el pelo como Emma Watson o si llevar el último Harper´s Bazaar a la peluquería, señalar la melena de Bianca Balti y decir: “Así quiero el pelo”. Esperar la carcajada de la peluquera. Nota: Qué difícil es ver una buena portada como la del Harper´s en España.

 

Ir rellenando el Calendario de Google, ese gran aliado, con presentaciones a prensa (Korres, Gucci, Oysho…) y viajes otoñales.

 

Comer en Sukothay su especialidad del verano: salmorejo asiático.

 

Leer por enésima vez y en la enésima revista que esta temporada iremos vestidas de camel, llevaremos zapatos masculinos y faldas de vuelo. Menos mal que lo tengo ya todo por listilla, por visionaria o por antigua!. Básicamente unos días pretenderemos ir como extras de las dos primeras temporadas de Mad Men y otros como si estuviéramos en Balmoral con a Familia Real Inglesa.

Buscar por varias librerías “Qué hago yo aquí”, de Bruce Chatwin con vistas a un proyecto con un nombre muy catchy pero sin sponsor. Aún.

Hojear “El Mapa de la vida”, de Adolfo García Ortega y decidir que sí, que lo voy a leer. Hablar con alguien de cómo me ha gustado “El olvido que seremos”, de Héctor Abad Faciolince. Y de cómo algunos libros tienen la virtud de abrir puertas cerradas con mucho cuidado y de cómo a veces logran eso casi imposible de transmitir amor.

Leer los provocadores artículos de Luz Sánchez-Mellado de El País. Qué divertida. Qué bien sabe quedarse en el borde de peligro.

Ver un par de capítulos de How I met your mother, el Friends de mi generación

Cenar comida de Kotobuki mientras hablamos de maratones, masters, hoteles en Berlin y last but not least at all: hombres.

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7 Agosto 2010

6 productos que llevo en mi bolsa de aseo piscinera y 4 lecturas veraniegas

Bolsa de Aseo (sí, llevo todo esto)

1.    1. Crème de Rose de Dior. Huele a rosas y me hace sentir un personaje de Jane Austen o una dama de compañía de Maria Antonieta.

2.    2. Portección solar de Eucerin en Spray. Tengo piel de princesa centroeuropea y nunca me quemo usando este producto

3.    3. Roll On Protección 30 de Korres. Para retoques, que suena como a señora digna.

4.    4.  Eau Thermale de Avène. Un clásico del que todos se burlan cuando lo ven pero que luego agradecen cuando lo prueban.

5.    5. Summer Hair de Fekkai. En el packaging se puede leer: "crea un pelo con textura de surfera sexy".  Irresistible. Ni científica ni activista de grandes causas: surfera sexy.

6.    6. Super Soin Apres-soleil de Sisley. Prolongador de bronceado. A mí me gusta que las cosas buenas duren, que los libros tengan más de 400 páginas, que los perfumes vengan en frasco grande, que los zumos naturales de fruta sean de un litro. Yo, maximalista.

Lecturas veraniegas

1.    Conquista de lo Inútil (Werner Herzog). Durante el rodaje de Fiztcarraldo a este señor le pasaban más cosas en un día de las que a mí me van a pasar en toda una vida. Publicado en Blackie Books, desde ya una de mis editoriales favoritas. A la espera de comprarme su Peyton Place.

2.    Matar a un ruiseñor (Harper Lee). Ahora se cumplen 50 años de la publicación de la novela. Ay (suspiro), qué novela. Ay (suspiro) qué película. Ay (suspiro más largo) qué Atticus Fynch, qué Gregory Peck. Qué felicidad, leer este libro a la hora de la siesta tumbada en la cama, llorando sin pudor y queriendo ser Harper Lee o Scout.

3.    Galíndez (Vázquez Montalbán). Tiene todo lo que me gusta en una novela: trasfondo político, un poco ( sólo un poco) de intriga, alguien que se mete en líos por una causa que cree justa y un talento espectacular. Y citas como ésta, que un protagonista suelta a un barman: “ Tres daiquiris sucesivos. Cada quince minutos”

4.     Los Imperfeccionistas (Tom Rachmann). Lo abro hoy.

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Sobre mí

La vida es un caos y yo soy una chica ordenada. Por eso hago listas. Ahora, Chicalista duerme: http://chicalista.tumblr.com/ También en Vanity Fair: http://blogs.revistavanityfair.es/radar/

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