56 razones por las que idolatro a Dries van Noten






Y así hasta 56 salidas.
Imágenes: style.com
30 Septiembre 2011
25 Agosto 2011
1. Medias blancas. Ya las llevé cuando tenía doce años, no veo necesaria la regresión. No la veía. (Bottega Veneta)

2. Encaje. Peligroso como una central nuclear agrietada. Exige tanto que hay que pedir un día de asuntos propios para buscar el look adecuado. (No.21)

3. Estampados. Yo soy lisa. Pero también cambio de opinión cada día. (Marc by Marc Jacobs)

4. Dos moñitos. No es una prenda, pero sirve lo escrito en el punto 1. (Prada)

5. Escamas. No soy un pez, no quiero escaparme entre los dedos de algunos. (Louis Vuitton)

6. Abrigo extralarge. Demasiada tela, demasiada ropa, demasiada presencia. (Michael Kors)

7. Abrigo de pelo largo. Yo ya tengo el pelo largo. (Matthew Williamson)

8. Vestido Mildred Pierce. Hay que ser Kate Winslet para no parecer un extra de Amar en tiempos revueltos, pero aún así quizás le de una oportunidad. Una.

14 Febrero 2011

1. Porque demostraron algo que siempre he defendido: que no hay elegancia sin una ligera extravagancia.
2. Porque sonaban a auténticos, a vestidos y joyas propias, a divismo real.
3. Porque en otra vida me reencarnaría en Elena Ochoa Foster. Me interesa la belleza que se hace, no la que nace, la belleza como construcción.
4. Porque un señor que hace el Carré d´Art, el Great Court del British Museum, la Sperone Gallery y el Viaducto de Mililau se merece todos mis respetos. Y tan calvo, tan guapo, con esa americana de terciopelo.
5. Porque Ivory Press es uno de los sitios más interesantes de Madrid; me gusta hojear los libros y bajar por la rampa de la galería para ver exposiciones.
6. Porque anoche estaban por encima del bien y del mal. No hay nada más atractivo que el talento y más envidiable que estas parejas pluscuamperfectas.
4 Enero 2011
Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac (Entropía, 2008). Literatura de ninfas posmodernas. Abrumador derroche de teorías, referencias, influencias, bromas, exabruptos. Más información sobre la niña terrible de la literatura argentina en este artículo. Pero qué leídas son algunas blogueras...

Jardines de Paris de Fabrice Moireau y Jean-Pierre Le Dantec (Anaya Touring, 2009). Toda la colección es una maravilla, pero este libro es puro romanticismo. Te agarra de la mano y te sienta en un jardín de Paris sin que te des cuenta. Además, los jardines me calman, esa idea de intentar ordenar la Naturaleza, tan atolondrada ella.

The Fashion File de Janie Bryant (Apple, 2009). Comprado con la excusa de "qué bien me viene para mis clases del Master". Qué bien me viene a mí. Punto. La diseñadora de vestuario de Mad Men ha escrito este libro que esconde, bajo el fru-frú del cancán, arengas de auto-ayuda del estilo: "Only self-appreciation allowed", "How to achieve bra bliss" o "Don´t be a comma, be an exclamation point". Pero me vendrá bien para el Master.

Backstage Dior de Roxanne Lewit (teNeues, 2009): Librazo. Fotazas. Enorme ejercicio de branding. La fotógrafa Roxanne Lewit celebra la fantasía y la artesanía que hay detrás de todo desfile de Alta Costura de Galliano para Dior. Detalle sentimental: uno de los textos está firmado por Valerie Steele, que participó en mi tesis y que me ha enseñado dos o tres cosas sobre moda.

Amor se escribe sin H de Enrique Jardiel Poncela (AHR, 1965). Fuera prejuicios: a morirse de risa con Jardiel. A reir en voz alta. Iba a comprar la edición de mis queridos Blackie Books pero en mi casa encontré una joya: una edición de 1965 firmada por mi padre. Pero¿cómo va a ser serio el amor, si se escribe sin H?
28 Noviembre 2010
1. La Galería 127. Es la primera de todo el Magreb especializada en fotografía. Su dueña, Nathalie Locatelli, se atreve a llevar a artistas como Sarah Moon a una ciudad que todavía considera la fotografía como algo moderno. Ella dice: "Adoro Marrakech, pero es muy tradicional y aquí la gente viene buscando tradición". Sin embargo allí está, en su piso de la avenida Mohammed V, con su portátil y su buen gusto, haciendo su propia revolución
2. Grand Café de la Poste. Si yo viviera en Marrakech pasaría un rato aquí cada día leyendo y tomando café. Me gusta cómo han reformado el edificio de los años 20, que a ratos parece L´Avenue de Paris y lo rica que está su tarta de manzana. ¿Que la atmósfera tiene cierto tufillo postcolonialista? Quizás. No pienso dejar de ir y acepto mi condena.
3. Musée de L´Art de Vivre. Proyectos como éste me enternecen. El perfumista Abderrazzak Benchâabane, dueño de un riad, observaba que los viajeros intentaban ver qué había detrás de las puertas de las casas marroquíes. Y decidió abrirlas. Es un proyecto personal, sin sponsors ni grandes exposiciones; en tamaño, porque las que organizan alcanzan su objetivo mejor que otras que se venden como blockbusters. Tras el caftán, dedicarán una a los perfumes y al hammam. Este museo está en plena Medina, es pequeño y está llevado con un cariño inusual.
4. La Mamounia. Sólo la conocía por Hitchcock y por su leyenda. Ahora ya he pisado sus moquetas que te hacen volar, he subido en los ascensores forrados en piel negra, he visto la Koutobia al atardecer desde sus terrazas, he abierto la boca ante los mármoles y he paseado por los jardines sin ver el final. Futuro Mandarin Oriental, ¿estás preparado?
5. El hammam. O cómo estar dos horas fuera del tiempo y del lugar mientras te envuelven en jabón negro, exfolian (casi con ruido), lavan los pies en baños de pétalos de rosa y masajean. Lo único malo: el temor a que se acabe. La historia de mi vida.
6. Jmaa el Fna. El ruido, los zumos, los adivinos, el humo que la cubre por la noche...Eso sí, vuelvo triste porque no he podido traerme el amuleto que quería porque el señor estaba rezando. Cómo se me ocurre ir un viernes por la tarde.
7. El Jardin Majorelle. Todos nos sabemos el subtítulo: "es el jardín de Yves Saint Laurent". Lo compró en 1980, cuando estaba destrozado, y lo salvó. Es mágico y azul. Hasta el 18 de Marzo acoge una exposición llamada "Yves Saint Laurent et le Maroc". La ha comisariado Pierre Bergé y rinde un doble homenaje: al diseñador y al país. Pienso volver: hay un vestido que mezcla cuatro colores imposibles en el que pienso cada vez que cierro los ojos.
18 Octubre 2010
El subtítulo de este lugar recién abierto es vino y libros. ¿Hay una combinación más imbatible? ¿Quienes son los chicos que están detrás de esa gloriosa asociación de ideas?. Un espacio estupendo (S. Joaquín, 3) y en el que me apetece conocer todos los libros y probar todos los vinos. Y viceversa.
Pretty Good
Me ha costado años atreverme con cosmética natural. Ante una mascarilla desarrollada por una persona con bata blanca que ha pasado años delante de un microscopio y un emplasto elaborado en una cocina, me quedo con lo primero. Pero la culpa es mía por simplificar. Ahora sé que la cosmética natural tiene detrás a personas con batas blancas y muchas horas de estudio y a mí eso me tranquiliza. El conocimiento y la disciplina me dan calma. Ya sí uso productos de cosmética natural. Pretty Good (Plaza de San Miguel, 5), situada junto al mercado, es especialista en firmas de biocosmética española como Taller Amapola, Matarrania, Andalucía Soap Company, Naetura y Keims. Las quiero todas.

Love Dispensary
Una de las mejores tiendas de Madrid. Ahí queda eso. El clásico ejemplo, normal en Paris, anormal en Madrid) en el que la selección de ropa funciona casi como un comisariado; detrás está como comprador y visual director, Chicho Gavela, que sabe bien de qué habla. Algunas de las marcas de Love Dispensary (Barquillo, 35) que me llevaría a casa y con las que iría mejor vestida de lo que voy: Acne, Comme de Garçons, Kitsuné, 5th Av. Shoe Repair…Un lugar al que se aplica ese adjetivo que tan poco usamos en español y tanto se usa en inglés: “inspiring”. Y el nombre, ¿no es bonito?
CM Hand Painted
Me gustan mucho los objetos que se pueden romper porque me obligan a ser cuidadosa. Esta tienda está repleta de ellos. En CM Hand Painted ( Justiniano, 8) pintan a mano vajillas y piezas de loza y porcelana. El espacio es tan bonito que también parece que se puede romper. Me gusta que esté en una de mis calles favoritas de Madrid, que esconda su propio horno y que apueste por algo tan refinado y fuera de modas.

La dueña de esta preciosa tienda debe estar cansada de leer que es la nieta de Julián Marías y la sobrina de Javier Marías; pero es que eso es muy importante!. Isabel Marías ha abierto una tienda (Travesía de Conde Duque, 5) que no puedo clasificar. Es una floristería pero también vende jabones, cajas, postales, cojines…Ella dice que vende “flores y cosas” y es así, no hay que complicar más. Debería haber añadido: flores y cosas bonitas, románticas. Todo lo que hay allí parece esconder secretos, como los personajes de las novelas de su tío.

Emme
Nunca se tienen suficientes zapatos, suficientes vestidos negros, suficiente ropa interior ni suficientes tipos de queso. Vaya por delante esta declaración de intenciones. Así que cuando abre una buena zapatería, allí que voy a mirar, ver, tocar y, a veces, a comprar. Emme ( Plaza de las Salesas, 9) es pequeña, bonita y tiene una selección insólita en Madrid de buenas marcas como Lutz, Rick Owens o MARSéLL …Y muchas más que quiero calzarme para salir a pisotear Madrid y buscar nuevas tiendas a menos de quince minutos de mi casa.

4 Septiembre 2010

1. Hummus en pequeños tetrabricks. Pequeños, portátiles (¿quién no lleva en el bolsillo un poco de hummus?) y listos para epatar a visitas improvisadas.

2. El último New Yorker. Qué felicidad, una revista sin fotografías, que tardo una semana en leer, que termina arrugada en el fondo del bolso.

3. El directorio de Bergdorf Goodman que irá a mi vestidor una vez que me atreva con su "extreme makeover". Cuando me preguntan qué ver en Nueva York , y me preguntan mucho, siempre incluyo una ruta por los grandes almacenes de Uptown. Me da igual si quien me lo pregunta no sabe aún que Lanvin y H&M van a hacer una colección cápsula. De hecho, da igual si no sabe quién es Lanvin o no entiende a qué viene lo de cápsula.
No importa: BG es Nueva York, es solidez americana, es un reducto ajeno a crisis, ajeno a la vida, ajeno a todo. Es uno de esos sitios casi delirantes en los que sientes que el mundo sigue rodando aunque fuera llueva.

4. La revista de Bergdorf Goodman. No deja de ser el catálogo de una tienda, pero qué catálogo y qué tienda.
5. Chocolate negro de Dean&Deluca. También para visitas imprevistas. Y para mí, que sí que soy imprevisible.
26 Agosto 2010

Salir a correr por el Templo de Debod mientras pienso que tengo que actualizar el blog.
Mirar las portadas de las revistas de la semana y descubrir cuánta información estéril tengo almacenada. Sé quién es Amanda Hearts sin que me lo explique el Hola!.
Envolverme con Eau Dynamisante, de Clarins, un olor feliz que debería llenar las calles. Pensar que igual que alguien se inventó el término boyfriend pants, debería existir boyfriend perfum o girlfriend perfum, esos perfumes que se “roban” en cuartos de baño ajenos.
Escribir un reportaje para una de mis revistas sobre los mejores spas del mundo. Por el camino he elaborado mi top-five (futura lista).
Leer y estudiar sobre la época de la Secession vienesa para otro artículo de otra revista. De paso, recomendar el hotel Altstatt a unos amigos que van a Viena y recordar que estamos en el Año Mahler
Teclear “Gustav Mahler” en Spotify.

Pensar si cortarme el pelo como Emma Watson o si llevar el último Harper´s Bazaar a la peluquería, señalar la melena de Bianca Balti y decir: “Así quiero el pelo”. Esperar la carcajada de la peluquera. Nota: Qué difícil es ver una buena portada como la del Harper´s en España.
Ir rellenando el Calendario de Google, ese gran aliado, con presentaciones a prensa (Korres, Gucci, Oysho…) y viajes otoñales.
Comer en Sukothay su especialidad del verano: salmorejo asiático.
Leer por enésima vez y en la enésima revista que esta temporada iremos vestidas de camel, llevaremos zapatos masculinos y faldas de vuelo. Menos mal que lo tengo ya todo por listilla, por visionaria o por antigua!. Básicamente unos días pretenderemos ir como extras de las dos primeras temporadas de Mad Men y otros como si estuviéramos en Balmoral con a Familia Real Inglesa.
Buscar por varias librerías “Qué hago yo aquí”, de Bruce Chatwin con vistas a un proyecto con un nombre muy catchy pero sin sponsor. Aún.
Hojear “El Mapa de la vida”, de Adolfo García Ortega y decidir que sí, que lo voy a leer. Hablar con alguien de cómo me ha gustado “El olvido que seremos”, de Héctor Abad Faciolince. Y de cómo algunos libros tienen la virtud de abrir puertas cerradas con mucho cuidado y de cómo a veces logran eso casi imposible de transmitir amor.
Leer los provocadores artículos de Luz Sánchez-Mellado de El País. Qué divertida. Qué bien sabe quedarse en el borde de peligro.

Ver un par de capítulos de How I met your mother, el Friends de mi generación
Cenar comida de Kotobuki mientras hablamos de maratones, masters, hoteles en Berlin y last but not least at all: hombres.
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