Doce prendas de mi armario con las que mantengo una estrecha relación emocional
1. Camisón negro de Women´ Secret. Está viejo, se ha dado de sí y tiene nudos en los tirantes. Además es incómodo y absurdo para dormir, pero lleva años conmigo y me encanta ponérmelo.
2. Little Black Dress de Nicholas Ghesquière (Balenciaga). Si entrara un ladrón en casa nunca lo robaría, pero si lo hiciera, se llevaría uno de mis mayores tesoros inanimados. Si entrara un ladrón en casa y se lo llevara, ¡querría conocer al ladrón ! Aunque si entrara un ladrón en casa y se lo llevara, sólo podría ser una ladrona, en concreto, alguna amiga mía. Es perfecto. Punto.
3. Microshorts rojos de Gap. Son de algodón americano, es decir, indestructibles. También están viejos y dados de sí pero han sobrevivido a lavados, mudanzas, maletas y mucho más. Siempre los llevo. Ahora no.
4. Zapatos de Prada de hace varias temporadas. Son morados, amarillos y blancos, con una pendiente tal que alguna brigada de osteópatas debería detenerme si me viera con ellos, pero cuando los llevo veo la vida más fácil.
5. Havaianas marrones clásicas. No se cómo resisten. Un regalo muy querido que uso cada día del año
6. Maxiamazona rojo de ante de Loewe: Es demasiado grande para ser práctico, se ensucia con facilidad y lo lleno tanto que podría resistir un mes en un refugio nuclear con todo lo que hay dentro, pero it empowers me. Sirve de escudo.
7. Camiseta gris de manga larga. Origen desconocido. Años: mínimo 10. Ha vivido muchos domingos de periódicos, sofás, tés y dvs. A veces acompaña al camisón negro o a los microshorts rojos. Nunca ha visto la calle.
8. Abrigo color camel de doble faz de Miguel Palacio. No es el que mejor me sienta pero siempre que lo llevo hay alguien que me pregunta dónde lo he comprado. Precioso.
9. Chaquetón blanco de invierno. Lo usaba mi madre en los años 60 y sigue siendo hipercool.
10. Bufanda negra kilométrica de cashmere comprada en Henry Bendel. Durante un tiempo pensé que era alérgica al cashmere ( drama) y me pasé todo el invierno sin llevarla. Era una falsa alarma. Hubiera preferido ser alérgica a las patatas fritas. O al agua.
11.Camiseta azul marino de Martin Margiela. Como todo lo de este buen señor, quitada es insignificante y puesta una maravilla. Ha estado en las calles más sucias de la India y en fiestas de mucho champán. Tan versátil como su dueña.
12. Pantalón de judo blanco. No practico judo y apenas lo uso pero tiene que estar en esta lista.
Continuará. Soy una gran aficionada a las emociones, sobre todo a las que me sientan bien.

Dani dijo
Me encanta, yo también soy un gran aficionado a la emociones y por lo tanto también dispongo de una lista largísima de prendas emocionalmente ligadas a mi.
Una vez me atreví a desprenderme de una de esas piezas ( un vaquero grande y viejo pero muy "chulo") y como consecuencia engordé más de seis kilos. A día de hoy todavía pienso que fue un castigo de mi cerebro (solo pensaba en comer) por haber obviado a mi corazón.
¡Te he dicho que me ha encantado!
Dani
6 Mayo 2008 | 04:34 PM