Nueve detalles que me reconcilian con Italia ( si es que alguna vez me enfadé)
-Las paredes estucadas, desconchadas, que nadie se molesta en arreglar.
-El aperitivo italiano, tomado antes de la cena en el que se mezclan prosecco, berejenas, frutos secos, aceitunas, conservas y un largo, estrecho y hedonista etcétera.
-La Costa de Amalfi, difícil, adulta y hermosa hasta la anestesia.

-Ravello. Antiberlusconiano, modelo de buen gusto, refugio de uno de mis mitos absolutos, Greta Garbo. Su Festival de Música, que me demuestra lo mayor que soy porque lo prefiero al FIB.
-Las composiciones azarosas formadas por buganvillas de dos colores y maceteros gigantes que alguien, en algún momento puso ahí y olvidó con un sentido estético sublime.

-Las endorfinas que se generan cada vez que alguien te dice: "Bravissima".
-El fiordo de Furore: agresivo, privado, fotogénico.
-Los desayunos en los que hay que decidir si gorgonzola o mozzarella, si prosciuto o bresaola, si capuccino o macciato, si al sol o a la sombra, si mirando hacia Amalfi o mirando hacia el mar.
-Los conventos que se convierten en hoteles como el Grand Hotel Convento de Amalfi, con pasillos que son claustros, piscinas que son mares, cortinas blancas que se mueven como velos de novia, habitaciones que son islas y nombres que le hacen justicia. Grand Hotel también es el título de una película de Greta Garbo, casualidades que son causalidades.


Prima dijo
De acuerdo con las nueve razones, y con 99 más que se te ocurrieran. Algún día iré, digo yo.
25 Mayo 2010 | 10:26 AM